Una simple observación


Pintura, "La Salida", Debora Eder

Como realmente definiríamos nuestra blanca capital, el progresar con botas de plomo, proponer medianamente, talvez con miedo o con el rigor que debería caracterizar a la "Culta Charcas". Observamos solo con un simple vistazo, con esa mirada que solo un pájaro puede detectar y ser un actor pero desde el aire.

Atravesar la ciudad, esa mancha urbana que se entremezcla y desaparece con los relieves del paisaje o detrás de sus serranías, complicada de reconocer por la similitud de la imagen urbana, el asentamiento más que la planificación, concepción en su trazado del más puro loteamiento amigo del mercantilismo y diseccionador de la tierra, al olvido con el sentimiento de vecindario para las personas, más interesa distraer las pasiones personales y sus mas grandes vicios que un buen espacio común desintoxicante y liberador de tensiones.

Dar una mirada a los conectores de flujos que unen barrios y la ciudad entera, muestran su pequeña dimensión, casi parecidas a un pasaje rural que para un pequeño pueblo por sus asentamientos a resultado, y desear sin criterio ni dirección amalgamar esto a la ciudad, resultan por su dimensión, monótonas e interminables vías sin referencia, algo que crea periferias y un " no - lugar" (un lugar sin identificación, inéditos paramos), olvidados por la mayoría de sus inventores e interventores. Cosas de la vida o cosas del destino, más bien cosas sin solucionar; cosas, cosas o lugares habitables que en su desesperación intentan crear su espacio, ese espacio que sin guía es como un ciego sin bastón, que ha trazado su recorrido y se a enmarañado dando vueltas en su problema.

Esos conectores que llevan dentro sus fluidos, motores y palabras, desorden y miradas, claros los ejemplos que desvirtúan la grandeza de ciudadanos escritores de la historia, que identifican con sus nombres vías de gran importancia, así nuestra mayor referencia, don Jaime Mendoza que involucrado en la cultura, se ve actualmente desplazado en la vía que lleva su nombre, eje referencial de la ciudad, al que la cirugía de borrar, cortar y pegar a dejado una nueva creación, un eje de conexión macro-comercio informal. Resultado de una cirugía hecha por un charlatán y no por un profesional. Ni paseo, ni jaulas, tampoco nada que mirar, solo un simple espacio de apropiación informal, que acerca aún más el caos de los mercados central y campesino, o mejor ponerle un nombre para que no quede tan solo a su suerte, "La tablada 2005" (feria costumbrista realizada durante varios años en la cola de la gran avenida). Pero la continuación de apropiación de vías para usos y costumbres de mi pueblo y de otros mas, están presentes hasta que la linterna municipal cambie el foco que se fundió con los años, y que no se dio cuenta la necesaria renovación porque los focos tienen unas cuantas horas de vida, sin embargo la ciudad perdura y late con sus flujos, motores y palabras.

Atravesar conectores de varias dimensiones y características, deberían traer consigo la advertencia respectiva, la educación vial primero y no los inventos de una apresurada lluvia de ideas convertidas en un baldazo de agua fría que resultan de claros ejemplos, como las exhumadas pasarelas, que no respetaron la calzada ni el lugar de ubicación, creo que los "inventores", primero deberían reflexionar en sus cubículos que es de donde salen las atrevidas ideas, hablar de un re-estudio de la ciudad y su enmarañado funcionamiento. Es primordial solucionar la arquitectura, la ciudad y por supuesto y lo más importante el habitante sin el cual nada sería justificado.

Así seguir volando y penetrando suavemente al centro de la ciudad viendo como la periferia ya dejo sus primeros rastros dentro de las transiciones de la ciudad y su centro; son vistazos que más allá nos esperan.

 

A.a.P.p.
Arquitecto
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